{"id":5678,"date":"2026-04-23T05:20:00","date_gmt":"2026-04-23T09:20:00","guid":{"rendered":"https:\/\/conalti.org\/?p=5678"},"modified":"2026-04-27T12:18:28","modified_gmt":"2026-04-27T16:18:28","slug":"una-confesion-para-profesionales-de-la-lengua-en-el-dia-del-idioma-espanol","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/conalti.org\/en\/una-confesion-para-profesionales-de-la-lengua-en-el-dia-del-idioma-espanol\/","title":{"rendered":"Una confesi\u00f3n para profesionales de la lengua en el D\u00eda del Idioma Espa\u00f1ol"},"content":{"rendered":"<h5 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">por Isabel Sacco<\/h5>\n\n\n\n<p>Quienes habitamos el universo de la traducci\u00f3n, la interpretaci\u00f3n, la correcci\u00f3n o la terminolog\u00eda sabemos que nuestra lengua no es un c\u00f3digo est\u00e1tico, sino un ecosistema vibrante que se resiste a la brevedad impuesta por otros idiomas. Mientras el mundo nos empuja hacia una s\u00edntesis algo fr\u00eda, las personas que trabajamos con el espa\u00f1ol elegimos el despliegue de la palabra. Nuestra velocidad sil\u00e1bica es vertiginosa; habitamos un idioma que prefiere la arquitectura de la frase bien construida al pragmatismo del mensaje directo.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta herencia es una historia de pr\u00e9stamos constantes. Si analizamos nuestra lengua como una construcci\u00f3n colectiva, descubrimos un mosaico en el que la estructura latina sostiene la l\u00f3gica, con un acento vasco que todav\u00eda resuena en nuestra fon\u00e9tica y en palabras de uso diario como pizarra, chatarra o aquelarre, enriquecida con los casi cuatro mil t\u00e9rminos que nos leg\u00f3 la convivencia con la cultura \u00e1rabe. De ese encuentro nacieron palabras tan nuestras como az\u00facar o almohada. A esto se suma el car\u00e1cter de las lenguas germ\u00e1nicas que aportaron el temple de vocablos como guerra. El asombro del encuentro con el Nuevo Mundo nos permiti\u00f3 nombrar realidades desconocidas a trav\u00e9s de las lenguas amerindias (quechua, n\u00e1huatl o ta\u00edno) para hablar del chocolate, el tomate o la hamaca, al tiempo que el latido de las lenguas africanas inyectaba ritmo y vitalidad con t\u00e9rminos como marimba o ch\u00e9vere (muchos ling\u00fcistas afirman que proviene de la lengua efik, no de Venezuela). Finalmente, la cercan\u00eda con las tradiciones francesa e italiana termin\u00f3 de pulir nuestra sensibilidad est\u00e9tica, t\u00e9cnica y culinaria, configurando un idioma que es, por definici\u00f3n, una invitaci\u00f3n al intercambio.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestra propia ortograf\u00eda esconde secretos de eficiencia que har\u00edan sonre\u00edr a cualquier profesional de la edici\u00f3n. La letra e\u00f1e, por ejemplo, surgi\u00f3 de la necesidad de ahorrar en los costosos pergaminos medievales. Copistas medievales, quiz\u00e1s con el deseo de concluir su jornada antes de tiempo, decidieron abreviar la doble ene escribiendo una sola \u00abn\u00bb y otra m\u00e1s peque\u00f1a y achatada sobre ella. De tanto simplificar el trazo, esa ene superior se convirti\u00f3 en la virgulilla, el primer gran hito de la optimizaci\u00f3n de caracteres de nuestra historia.<\/p>\n\n\n\n<p>El sentido de cortes\u00eda hacia quien lee es lo que define nuestros signos dobles de interrogaci\u00f3n y de exclamaci\u00f3n. Cuando la Real Academia Espa\u00f1ola lo estableci\u00f3 en 1754, no lo hizo por capricho, sino para ofrecer un mapa del tono desde el primer instante. En un idioma donde las oraciones pueden volverse tan apasionadas como subordinadas, llegar al final de un p\u00e1rrafo para descubrir que se trataba de una pregunta era, hasta entonces, un aut\u00e9ntico deporte de riesgo para la capacidad pulmonar.<\/p>\n\n\n\n<p>La supuesta falta de s\u00edntesis es una de nuestras virtudes. Aunque un estudio de la Universidad de Lyon (2011) confirma que el espa\u00f1ol es uno de los idiomas m\u00e1s r\u00e1pidos del planeta, solo superado por el japon\u00e9s, nuestro caudal de palabras responde a una necesidad de precisi\u00f3n emocional. Hablamos r\u00e1pido porque nuestra estructura es generosa. Emitimos m\u00e1s s\u00edlabas por segundo no por ansiedad, sino por una necesidad de precisi\u00f3n emocional. Necesitamos ese caudal para no dejar ning\u00fan matiz fuera de la conversaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, esa abundancia gramatical convive con una capacidad de s\u00edntesis emocional. Somos capaces de nombrar con una sola palabra conceptos que en otros idiomas requieren largas explicaciones. Pensemos en la \u00absobremesa\u00bb; definirla como una charla es quitarle el alma. Le faltan el aroma a caf\u00e9, las mil conversaciones simult\u00e1neas, las risas compartidas y ese instinto tan nuestro de querer arreglar el mundo antes de levantarnos de la silla. Todo un universo en una sola palabra.<\/p>\n\n\n\n<p>Al final del d\u00eda, el espa\u00f1ol no se queda encerrado en instituciones. Nos pertenece a quienes lo habitamos, lo estiramos y lo transformamos cada d\u00eda. Se reinventa en cada calle y en cada encargo de traducci\u00f3n, nutri\u00e9ndose de la necesidad de visibilizar a todas las personas y de la chispa de quienes se atreven a nombrar nuevas realidades. Nuestra lengua es un territorio vivo que construimos con cada frase, record\u00e1ndonos que el ingenio popular siempre encontrar\u00e1 la manera de crear un universo entero en unas pocas palabras.<\/p>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted has-text-color has-link-color wp-elements-0bd42b331dbcfafa2d70146ca04ba6ff\" style=\"color:#666666\">Las opiniones expresadas en esta publicaci\u00f3n son responsabilidad exclusiva de quienes las emiten y no representan necesariamente las opiniones de Conalti. Se proh\u00edbe la reproducci\u00f3n o copia total o parcial de esta publicaci\u00f3n sin la autorizaci\u00f3n previa y por escrito de sus autores(as).<\/pre>\n\n\n\n<p><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>por Isabel Sacco Quienes habitamos el universo de la traducci\u00f3n, la interpretaci\u00f3n, la correcci\u00f3n o la terminolog\u00eda sabemos que nuestra lengua no es un c\u00f3digo <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/conalti.org\/en\/una-confesion-para-profesionales-de-la-lengua-en-el-dia-del-idioma-espanol\/\" title=\"Una confesi\u00f3n para profesionales de la lengua en el D\u00eda del Idioma Espa\u00f1ol\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":1,"featured_media":5679,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8,15],"tags":[562,564,563],"class_list":["post-5678","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-conalti","category-conalti-informa","tag-dia-del-idioma-espanol","tag-lenguas-amerindias","tag-n"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/conalti.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5678","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/conalti.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/conalti.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/conalti.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/conalti.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5678"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/conalti.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5678\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5689,"href":"https:\/\/conalti.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5678\/revisions\/5689"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/conalti.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5679"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/conalti.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5678"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/conalti.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5678"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/conalti.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5678"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}