{"id":961,"date":"2013-08-28T09:33:10","date_gmt":"2013-08-28T14:03:10","guid":{"rendered":"https:\/\/conalti.org\/?p=961"},"modified":"2020-04-07T17:30:19","modified_gmt":"2020-04-07T21:30:19","slug":"protocolo-singular-o-todo-esta-bien-en-el-mundo-de-los-trujamanes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/conalti.org\/en\/protocolo-singular-o-todo-esta-bien-en-el-mundo-de-los-trujamanes\/","title":{"rendered":"Protocolo singular\u2026  o todo est\u00e1 bien en el mundo de los trujamanes"},"content":{"rendered":"<p><!--:es--><em>Cap\u00edtulo \u00danico que trata de la condici\u00f3n y el ejercicio de ciertos famos\u00edsimos traficantes de palabras, de lo que m\u00e1s les avino y en el que se cuenta la graciosa manera en que se tuvo a bien organizar una donosa y grande \/ espantable y jam\u00e1s imaginada \/ conferencia, para proseguir la narraci\u00f3n de la inadvertida desgracia hasta el fin y la conclusi\u00f3n de esta batalla entre palabras.<\/em><\/p>\n<p>En un lugar que por ahora no hace falta precisar y que por dem\u00e1s espero olvidar muy pronto, hace no demasiado tiempo toc\u00f3 traficar con palabras en una conferencia internacional. Ten\u00eda doce semanas siendo preparada, hasta donde sab\u00edamos, y bajaban y sub\u00edan comunicaciones desde los m\u00e1s altos pisos de La Empresa \u2014ubicada en otro planeta\u2014 hasta los m\u00e1s acendrados y t\u00e9cnicos espec\u00edmenes in situ: con llamadas diarias y diversos tratos ramificados, misivas electr\u00f3nicas y PINs y PINGs. No se sab\u00eda, empero, hasta entrar en el mism\u00edsimo sal\u00f3n de los acontecimientos \u2014de esos que dice arriba en letras doradas \u201cEVENTO\u201d \u00a1oh, Hades, bienvenido!\u2014 cu\u00e1les ser\u00edan definitivamente los idiomas de trabajo, menudo detalle. Se hab\u00eda hablado de arameo antiguo y guaran\u00ed; tras insistente pregunta de los traficantes de palabras se convino oportunamente (quiere decir, minutos antes del inicio de La Conferencia y no despu\u00e9s) en los idiomas ingl\u00e9s y espa\u00f1ol, sin atender por cierto las sugerencias hechas al respecto. Porque se hab\u00eda filtrado que los conferencistas no hablaban ingl\u00e9s, no tanto, y los traficantes recomendaron que se ampararan en sus respectivas lenguas madre que tambi\u00e9n serv\u00edan para traficar en varios dialectos. La Conferencia se hab\u00eda preparado durante doce semanas \u00a1o m\u00e1s! y con todos los hierros, ya decimos \u2014 llamadas y misivas diarias y cambios de se\u00f1as (pastelitos de chocolate s\u00ed, de jam\u00f3n no, para el receso, y dem\u00e1s detalles relevantes para la ocasi\u00f3n); sin embargo, no se dispon\u00eda de las palabras con las que definitivamente se iba a traficar, dilo ah\u00ed: las ponencias, los datos t\u00e9cnicos, el programa para el desarrollo del evento. S\u00ed, porque se trataba de un encuentro altamente especializado y con variedad de intervenciones.<\/p>\n<p>Al llegar al sitio el d\u00eda preciso, entr\u00e9 y sustraje en passant con una agilidad no sospechada de la mesa de recepci\u00f3n, una carpeta del mont\u00f3n, con varios CD con millones de kilobytes de informa-ci\u00f3n para los participantes. El tema ser\u00eda la luz, pudimos entonces constatar al amparo de la elegante oscuridad con la que se hab\u00eda revestido el asunto. Luz no en sentido espiritual, como luego supimos con certeza, sino las formas y los grados de iluminaci\u00f3n y alumbrado que se pueden alcanzar t\u00e9cnica y tecno-l\u00f3gicamente hablando, al menos de los espacios en los que los seres humanos, sobre todo los traficantes de palabras, solemos transitar: bares, autopistas, quir\u00f3fanos y teatros, por ejemplo.<\/p>\n<p>Al ingresar escalera caracol de m\u00e1rmol mediante en el sal\u00f3n de lujo sin l\u00edmites del centro de convenciones alojado en este conocido hotel de la capital, nos hallamos de pronto incrustados en un s\u00f3tano que, si bien estaba revestido de alfombras abundantes y ornado con un gusto avenido a la ocasi\u00f3n, no disimulaba una de sus condiciones especiales: el piso vibraba y se expand\u00eda con regularidad y como indetenible un tremolante sonido a terremoto soterrado. La sala de m\u00e1quina, m\u00ednimo, supuse de inmediato, pero qu\u00e9 pr\u00e1ctico, debajo de nosotros, aunado ciertamente a algunos c\u00e1ndidos trabajos de mantenimiento. Mi instinto de supervivencia no logr\u00f3 divisar ninguna salida de emergencia del sitio qui\u00e9n dijo Hades\u2026 Pero la cabina para la interpretaci\u00f3n simult\u00e1nea dispuesta para nosotros los trujamanes s\u00ed estaba all\u00ed, claramente distinguible, puntualmente instalada justo en el punto \u00e1lgido de m\u00e1xima vibraci\u00f3n. Los t\u00e9cnicos nos indicaron con parsimonia que de all\u00ed no se podr\u00eda mover el tinglado armado con minucia, ni quitar nada del tirro de mi color favorito. La cabina no dispon\u00eda de siquiera un hueco en el techo para la ventilaci\u00f3n; seg\u00fan nos consol\u00f3 inmediatamente el sonidista, no nos resfri\u00e1ramos con el A\/C. Dentro casta\u00f1eaba la c\u00f3nsola por efecto an\u00f3nimo de la vibraci\u00f3n, con arritmia, sobre la tabla crepitante que hace las veces de mesa de trabajo. Dem\u00e1s caracter\u00edsticas especiales tampoco pudieron ser subsanadas durante toda la jornada \u2014nos ir\u00edamos por las ramas si detall\u00e1semos las razones irrebatibles expuestas por los responsables\u2014, y es que ya arrancaba la primera intervenci\u00f3n. Pruebas de sonido en esos casos no son necesarias: la primera segunda tercera ponencia hacen sus exhaustivas veces. Fue entonces cuando logramos comprobar al rompe, que s\u00f3lo funcionaba un lado de la c\u00f3nsola, con la ventaja de que pudimos ejercitarnos en una graciosa coreograf\u00eda de cables (\u00bfenredaderas?) e intercambios de aud\u00edfonos, plug in, plug out, dame ac\u00e1, suelta all\u00e1, de turno en turno. Por otra parte, result\u00f3 incontrolable el volumen del sonido de entrada, y no entendimos qu\u00e9 ten\u00eda esta circunstancia que ver con el hecho de que la gesti\u00f3n del sonido era compartida entre los ingenieros del hotel y los sonidistas de la empresa proveedora, seg\u00fan nos trataron de convencer contra toda l\u00f3gica elemental; de todos modos se trataba y lo sabemos, de dos entidades perfectamente incompatibles por ser iguales.<\/p>\n<p>Tras estos primeros shocks de arranque de La Conferencia, de gran valor terap\u00e9utico, nos colocamos en modo de voz, sin desaire y con aliento, como quien acomete una incipiente batalla victoriosa. Al levantar la mirada para ir sintonizando con lo que afuera de la cabina visualmente suced\u00eda y as\u00ed entender mejor, digamos, extendiendo nuestro horizonte, tuvimos el particular privilegio de otear por ventanillas signadas por inimitables huellas digitales, distri-buidas por los instaladores con cierto fervor sobre las superficies interna y externa, al punto que los modern\u00edsimos acr\u00edlicos luc\u00edan irregularmente opacos, lo que causaba un efecto sorprendente de resquebrajamiento de la poca luz que cund\u00eda en la sala. En fin, la c\u00f3nsola y mi est\u00f3mago ya vibraban al un\u00edsono, al tiempo que avanzaba la primera bienvenida en el podio y por micr\u00f3fono, aunque escuch\u00e1bamos desde la sala, mas no en la cabina, y ya vislumbraba yo un punto \u00e1lgido de n\u00e1usea acercarse, porque el piso ondulaba bajo nuestros pies al igual que bajo nuestros ojos el \u00fanico documento impreso de apoyo que hab\u00edamos birlado a la organizaci\u00f3n: el programa del d\u00eda. Los repentinos golpes de sonido al o\u00eddo, intercalados, seduc\u00edan a ponerme el aud\u00edfono coreogr\u00e1fico que no correspond\u00eda, el del lado muerto de la c\u00f3nsola parapl\u00e9jica, para consentir un poco mis martillos y yunques y estribos, ni hablar de los t\u00edmpanos.<\/p>\n<p>Mientras desentra\u00f1aba palabra de palabra, a\u00fan nos enter\u00e1bamos de que faltaban participantes de todas partes. Cenizas de volc\u00e1n, puentes ca\u00eddos y cuervos atravesados habr\u00edan impedido su puntual llegada. Entonces hicimos se\u00f1as gestuales en busca de ayuda. A lo que los indicados nos hicieron contrase\u00f1as (\u00a1c\u00f3mo sab\u00edan a qu\u00e9 tipo de auxilio nos refer\u00edamos!) desde el fondo del sal\u00f3n, y que supimos interpretar as\u00ed: \u201c&#8230;que las ventanas de la cabina ven\u00edan as\u00ed&#8230;.\u201d (no, no vienen as\u00ed, mi hermano), \u201c&#8230;ah, entonces: que \u00b4eso\u00b4 se pod\u00eda quitar, de todos modos&#8230;\u201d. \u00bfPero qui\u00e9n, h\u00e9las, lo har\u00eda? Al menos ya combat\u00edamos la vibraci\u00f3n con un improvisado ejercicio estoico-extremo de zen-yoga, con alg\u00fan \u00e9xito. Es verdad que ese d\u00eda, comento al margen, no se fue la luz, calamidad que nos habr\u00eda aliviado parad\u00f3jicamente y librado de lo que all\u00ed no paraba de acontecer. A esa hora las luminarias hab\u00edan emitido con ingenio al menos 5.000 palabras entremezcladas, incluidos muletillas, siglas, n\u00fameros, fractales conceptuales y nombres propios impronunciables, lo que corresponde a unos 80 eternos minutos de escindido parlamento.<\/p>\n<p>Para todos estos finos ahilamientos \u2014porque efectivamente, a cierta hora estaban en selecto sitio determinadas personas procedentes de varios lugares remotos para hablar como presumimos, del mismo asunto aunque en varios dialectos\u2014, para todos estos finos ahilamientos, pues, La Empresa anfitriona de La Conferencia desde sus pisos de arriba hab\u00eda comisionado a su filial local con la disposici\u00f3n de los detalles del congreso, por lo que \u00e9sta ni corta ni perezosa subcontrat\u00f3 de antemano una compa\u00f1\u00eda absolutamente especializada en eso de la organizaci\u00f3n que, en realidad firma de publicidad, contact\u00f3 al departamento de eventos del hotel indicado (de lujo sin l\u00edmites). Este departamento experto en eventos subcontrat\u00f3 ipso facto una compa\u00f1\u00eda proveedora de sonido con lo que les pareci\u00f3 quedaba claro que de ella ir\u00edan pegados como tornillos del inventario, los traficantes de palabras como en efecto sucedi\u00f3, y que as\u00ed todo estaba bien solucionado. Trazada la ruta cr\u00edtica y avanzados sobre ella ya nadie sab\u00eda de qu\u00e9 iba esto, cu\u00e1l era el asunto y el prop\u00f3sito que tratar\u00eda La Conferencia, ni para qu\u00e9: ya est\u00e1bamos, a estas alturas, todos juntos en la sala vibracional.<\/p>\n<p>Una turba de palabras nos ven\u00eda de alcanzar como una ola a media ma\u00f1ana, indetenible y susurrada, carraspeada o chirriada al micr\u00f3fono, dependiendo, y ya yo estaba respirando halofosfato y bombillo y solid state led y cool light y low intensity y candela y beaming gleaming, cuando se iban alternando en escena conferencistas distinguibles s\u00f3lo por su acento aborigen con el que desfiguraban el ingl\u00e9s hasta que adquir\u00eda rasgos en ocasiones irreconocibles. Precisamente para que los traficantes de palabras no podamos huir ni a la derecha ni por la izquierda, as\u00ed pens\u00e9 \u00a1por todas las alamedas del viento!, no se abre ni cierra la puerta de la cabina (quiere decir, se empuja a duras penas y atasca sobre la gruesa y rugosa alfombra) sin correr peligro de desquiciar y terminar de desbaratar el endeble tarant\u00edn que nos acoge o apresa, seg\u00fan se vea, y as\u00ed lo podr\u00e1n corroborar otros lenguas, trujamanes, apoyos ling\u00fc\u00edsticos y ar\u00faspices de la \u00edndole, tanto m\u00e1s cuando hab\u00eda que hacer cierto esfuerzo en aquella sala para sostener a contrapeso la estructura que, si la soltabas, te ven\u00eda encima, visto que se hab\u00edan instalado en la \u00faltima fila de la audiencia unas se\u00f1oritas que se recostaban c\u00f3moda-mente contra \u00e9sta, por dem\u00e1s cubriendo con sus gr\u00e1ciles espaldas y pelucas la visibilidad hacia las diversas pantallas al frente, en las que danzaban curiosas siglas de m\u00ednimo tama\u00f1o que, como creemos con fundamento, descifraban el nuevo universo de la iluminaci\u00f3n. Estas asistentes de vez en cuando se giraban y desde afuera nos lanzaban miradas dentro de nuestro acuario como si fu\u00e9ramos peces nada mudos, con cierto reproche: interrump\u00edamos con nuestro palabrer\u00edo su charla privada y arreglada de u\u00f1as, no llevaban auriculares puestos (pero s\u00ed tacones puntiagudos, imagino que instrumentos de autodefensa cuando sus minifaldas surtieran efecto) y es que se trataba del servicio VIP de La Conferencia. En la fila delante de ellas se ubicaban unos caballeros, que s\u00ed llevaban los aud\u00edfonos puestos. Por estos lares estos c\u00f3modos aparatos se suelen llamar \u201ctraductores\u201d. \u201c\u00a1D\u00e9me un traductor!\u201d \u201c\u00a1D\u00e9me otro traductor!\u201d \u201cNo funciona el traductor\u2026\u201d \u201cD\u00f3nde se prende, se apaga\u2026\u201d suele resonar a lo largo de la fila de participantes a la entrada de La Conferencia. A partir del receso del consabido caf\u00e9 y pastelito, dispuesto para el bienestar corporal de los asistentes y cuyo presupuesto suele superar con creces el honorario de los traficantes de palabras por razones evidentes para todos menos para los mismos traficantes, estos se\u00f1ores encorbatados comenzaron a voltearse tambi\u00e9n y a cada rato, como si el ventanal de la cabina, entretanto casi limpio por obra de magia, y lo que hab\u00eda detr\u00e1s de los cristales, fuera m\u00e1s interesante que lo que en el podio suced\u00eda, o algo peor. \u00a1Caracoles! Alguien al micr\u00f3fono acababa de decir por entre la horda de t\u00e9rminos que s\u00f3nicos nos acosaban, \u201csz\u00f6\u00f6ti lumen watts\u201d, rec\u00f3rcholis, sz\u00f6\u00f6ti, y yo qu\u00e9 traduje. \u00bfPor qu\u00e9 todo el mundo se voltea? Eternidades m\u00e1s tarde supimos que antiguos guardaespaldas de un expresidente del pa\u00eds nos reconocieron \u00a1por las voces! Ahora bien, todo el mundo sabe que nuestras voces son \u00fanicas. Hace d\u00e9cadas hab\u00edamos dado un tratamiento ling\u00fc\u00edstico a aquellos discursos presidenciales y \u00e9stos hab\u00edan estado all\u00ed y ahora estaban aqu\u00ed con una sincronicidad tan impecable como in\u00fatil, pero simp\u00e1tica. No, no ten\u00eda que ver con fallas en el tr\u00e1fico de palabras la giradera sobre las sillas, aunque lo de sz\u00f6\u00f6ti hab\u00eda generado un leve temblor, como una fisura en el entendimiento metaf\u00edsico, me atrevo a decir que en todos los oyentes propiamente dichos. Pero algo en las leves ondas de expansi\u00f3n que exhalaba aquella proto\u2013palabra me permiti\u00f3 intuir por caminos inescrutables que se trataba del n\u00famero 30, thirty, y de un aborigen alem\u00e1n, lo que explicaba su sorprendente pronunciaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Entretanto la leve n\u00e1usea&#8230; Por la incesante vibra se hab\u00edan rebasado los vasos de agua, ca\u00eddo los zarcillos y el maquillaje rodado, tensado a reventar las trompas de Eustaquio. En eso, comenz\u00f3 a hablar alguien m\u00e1s. \u00bfDe d\u00f3nde saldr\u00eda, c\u00f3mo se mont\u00f3 en el escenario? No aparec\u00eda en el programa. Nunca se supo en qu\u00e9 idioma se encontraba en realidad. Para estos casos, el poeta Kunze dice: \u201c\u2026ahora busques para este idioma tierra firme\u2026\u201d y eso es lo que precisamente hac\u00eda, aunque prefiero esta acci\u00f3n para salvar un poema en la intimidad de silente lectura. La audiencia a\u00fan no se hallaba, los traficantes de palabras tampoco. Era la \u00faltima conferencia del d\u00eda&#8230; Ya nos hab\u00edamos adentrado en la sintaxis del alumbrado, en la gram\u00e1tica oculta de la iluminaci\u00f3n, lo que es tanto como saber nada ante la situaci\u00f3n que se planteaba: mi colega traficante se precipit\u00f3 fuera de la cabina con un instinto envidiable, cuando qued\u00e9 sola e \u00edngrima. A la luz de lo sucedido mi cuerpo astral se hab\u00eda encogido a su m\u00ednima, los cornetes nasales en cambio expandido a su m\u00e1xima expresi\u00f3n por reacci\u00f3n a la pega que aglutina la madera prensada de la cabina y al olor de las alfombras hoteleras; las cavidades \u00f3ticas, eso s\u00ed, exacerbadas \u2014yo era toda o\u00eddo\u2014, y mi sentido de la interpretaci\u00f3n de todos estos sonidos, incluyendo los inaudibles, ya era delirante.<\/p>\n<blockquote>\n<p align=\"center\"><i>Como quiera, aquel d\u00eda nos graduamos<br \/>\n(ya era de noche)\u00a0 de int\u00e9rpretes de conferencia, <ins cite=\"mailto:Patricia%20Torres\" datetime=\"2012-03-10T18:00\"><ins cite=\"mailto:Patricia%20Torres\"><br \/>\n<\/ins><\/ins>una vez m\u00e1s, en la hiperb\u00f3lica batalla entre palabras.<\/i><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Incr\u00e9dula me encontraba pues, frente al N.N. que ahora comenzaba a balancear la cabeza en semic\u00edrculos como en forma de un ocho horizontal, ya saben, este signo del infinito, como en un hipnotizador baile de serpiente, o a la manera de ciertos amigos del Lejano Oriente: es curioso, no sabes si dicen s\u00ed o si no, ni en qu\u00e9 direcci\u00f3n se desarrollar\u00e1 su discurso. Cada vez que los asistentes formulaban una pregunta t\u00e9cnica, danzaba la cabeza en otra direcci\u00f3n\u2026 a m\u00e1s tardar en este punto empiezas a perder la noci\u00f3n de las cosas, el epicentro, el equilibrio elemental, en fin. No sabemos c\u00f3mo, pero llevamos tambi\u00e9n esta iluminada conferencia oriental a buen t\u00e9rmino. Bajo los aplausos radiantes e incomprensibles del p\u00fablico me nac\u00eda, de nuevo, la hereje pregunta: \u00bfnecesitamos los trujamanes un discurso \u2018original\u2019 para la (re)producci\u00f3n? Este importante tema ser\u00e1 objeto de otro tratado singular. M\u00e1s pronto que tarde lanzaremos un teorema, una po\u00e9tica fractal de la interpretaci\u00f3n. Como quiera, aquel d\u00eda nos graduamos (ya era de noche) de int\u00e9rpretes de conferencia, una vez m\u00e1s, en la hiperb\u00f3lica batalla entre palabras.<\/p>\n<p>Todo d\u00eda tambi\u00e9n tiene un fin y el final lleg\u00f3 incluso en este caso, aunque mucho m\u00e1s tarde que el fin del d\u00eda porque ya era la profunda noche. Esta traficante de palabras se encontraba en un estado inadjetivable, pero sosten\u00eda su ticket del estacionamiento que el servicio VIP hab\u00eda entregado amablemente sellado eximi\u00e9ndonos del pago. Cual talism\u00e1n, cual salvoconducto lo machucaba en la mano desde hace horas. A nuestra salida pululaban los comentarios de los insiders por los corredores, como un cuento de nunca acabar: \u2014Conferencia tan fluida, pero qu\u00e9 d\u00eda grato. \u2014Perfecta organizaci\u00f3n, lo \u00fanico que hubiese preferido pastelitos de jam\u00f3n que no de chocolate. \u2014D\u00edgame los int\u00e9rpretes. \u00a1Qu\u00e9 b\u00e1rbaros! Deben ser m\u00ednimo dise\u00f1adores de iluminaci\u00f3n, \u00a1o iluministas! La maravilla&#8230;<\/p>\n<p>Como tantas veces la brecha entre lo vivido de un lado y del otro se abr\u00eda al punto de hacer del mismo evento, dos bastante distintos&#8230; llegando a mi auto que me esperaba paciente en el estacionamiento de lujo sin l\u00edmites ubicado debajo de la sala de m\u00e1quinas que a\u00fan retumbaba, alcanc\u00e9 a pensar en los cuentos de Milan Kundera, un experto en describir los desencuentros de resultado incalculable entre cercanos que comparten un \u00edntimo episodio que los marca como si hubieran estado en dos planetas distintos.<\/p>\n<p>Estimado y desprevenido lector: es rigurosamente cierto lo se\u00f1alado en este singular protocolo. Todo est\u00e1 bien en el mundo de los trujamanes. Qui\u00e9n nos manda\u2026<\/p>\n<p>Claudia Sierich.- Int\u00e9rprete de conferencia, traductora literaria y poeta. Miembro de <a href=\"http:\/\/www.aiic.net\">AIIC<\/a> desde 1999 y presidente de <a href=\"https:\/\/avinc.org\/\">AVINC<\/a> 2009\/2010. Creadora y coordinadora del festival \u00a9Traficantes de Palabras. <a href=\"mailto:traficantesdepalabras@gmail.com\">traficantesdepalabras@gmail.com<\/a><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>Cap\u00edtulo \u00danico que trata de la condici\u00f3n y el ejercicio de ciertos famos\u00edsimos traficantes de palabras, de lo que m\u00e1s les avino y en el <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/conalti.org\/en\/protocolo-singular-o-todo-esta-bien-en-el-mundo-de-los-trujamanes\/\" title=\"Protocolo singular\u2026  o todo est\u00e1 bien en el mundo de los trujamanes\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":15,"featured_media":985,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[22],"tags":[],"class_list":["post-961","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-2-columnistas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/conalti.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/961","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/conalti.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/conalti.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/conalti.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/15"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/conalti.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=961"}],"version-history":[{"count":23,"href":"https:\/\/conalti.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/961\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2554,"href":"https:\/\/conalti.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/961\/revisions\/2554"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/conalti.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/985"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/conalti.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=961"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/conalti.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=961"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/conalti.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=961"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}