«San Juan to’ lo tiene, San Juan to’ lo da»…

Foto: Caleb Jimenez
por Isabel Sacco

Al caer la tarde de cada 23 de junio, Venezuela vibra al son de los cueros del mina o de la curbata o del quitiplás. En las costas y pueblos afrodescendientes de Venezuela, el repique marca el ritmo de una de nuestras tradiciones más ricas. El ambiente se llena de fe, ron, flores y una certeza absoluta: «San Juan to’ lo tiene, San Juan to’ lo da». Sin embargo, para quienes nos dedicamos a la traducción y a la interpretación, la Noche de San Juan no se pasa necesariamente en la costa, sino frente a pantallas.

La tradición manda a cortarse el cabello para tener buena salud o a buscar el futuro en un vaso de agua con un huevo. Dicen que al Santo se le baila con energía para purificar el alma y pedir favores. Si trasladamos esa devoción a nuestras profesiones, más de una persona estaría tocando tambor frente al monitor o en plena cabina.

Aprovechando que San Juan está de cumpleaños y que las aguas están benditas, elevamos nuestras peticiones con el mismo respeto y son con el que se le baila en la costa:

  • San Juan, tú que todo lo tienes, dale luz a la clientela para que entienda que a mayor volumen de texto, el trabajo se multiplica: hay que investigar contexto, armar glosarios, cotejar términos y pulir detalles. Exigir calidad a la velocidad del rayo es pedir un milagro que ni tú obras.
  • Te pedimos que esos presupuestos kilométricos que nos solicitan a última hora de la tarde o en fin de semana, y que nos consumen valioso tiempo armar, sean aprobados sin regateo.
  • A ti, te rogamos que cuando estemos interpretando la conectividad sea tan sólida como el repique de tambores en Curiepe. Protégenos de los bajones de electricidad y los parpadeos de internet que interrumpen el discurso de ponentes.
  • Hazles entender a ponentes que quienes hacen interpretación simultánea no adivinan el porvenir; haz que hablen con buena dicción y entonación y respeten las pausas.
  • Quítanos la plaga de los PDF escaneados torcidos, desteñidos y con manchas de café, imposibles de procesar con un OCR. Danos archivos editables y limpios, por favor.
  • San Juan, te pedimos que se nos reconozca por nuestro oficio. El trabajo bien hecho merece respeto, tarifas justas y visibilidad.

La mediación lingüística en nuestro contexto actual no es solo un trabajo; es un ejercicio de adaptabilidad extrema. Ejercer la traducción y la interpretación en la Venezuela de hoy requiere una resiliencia que compite en intensidad con el mejor baile de tambor de Curiepe.

Así que, este 24 de junio, ya sea que escuchen los cueros en la costa o disfruten del silencio tras una larga jornada, les deseamos un feliz Día de San Juan. Que el repique de la buena fortuna nos acompañe en cada palabra.

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