Por Rocío Serrano | publicado en UniCo el 30 de enero de 2026
Hoy escribo el artículo que nunca quise escribir, porque hay personas que deberían ser eternas y una de ellas es José Martínez de Sousa, o Pepe, como a él le gustaba que le llamasen.
Para quienes vivimos entre dudas ortográficas, debates de estilo y litros de café junto al diccionario abierto, su nombre es sinónimo de seguridad. De respuestas claras y fundamentadas. De un saber fruto de una vida entera lidiando con textos.
Martínez de Sousa fue cualquier cosa menos un erudito de esos que miran a los lingüistas de a pie desde una torre de marfil; más bien al contrario, fue un artesano del texto…
